Imagina saber en qué día del año estás sin calendario ni reloj, solo mirando por dónde sale el sol. Eso es lo que hace especial a Chanquillo, en el desierto de Casma.
A primera vista parecen trece bloques en fila sobre una loma. Durante mucho tiempo fueron un misterio para quienes pasaban por allí. Hoy sabemos que forman uno de los observatorios solares más antiguos de América.
¿Cómo funciona este calendario?
La idea es tan simple como brillante. Desde un punto de observación, la fila de torres forma un horizonte con huecos regulares. A lo largo del año, el sol sale por un lugar distinto de esa fila.
Durante seis meses avanza de un extremo al otro, y durante los seis siguientes regresa. Por eso, quien sabía leer las torres podía calcular la fecha con un margen de uno o dos días.
Una respuesta que tardó en llegar
Los viajeros conocían estas torres desde hace unos 200 años, pero su función astronómica se identificó en 2007, con el trabajo de Iván Ghezzi y Clive Ruggles. Las observaciones se habrían realizado entre los años 500 y 200 a. C., para regular festividades y momentos importantes del año.
Lo que más nos emociona es lo que revela: una sociedad que observó el cielo con paciencia y convirtió ese conocimiento en arquitectura, a escala del paisaje.
Si quieres visitar Chanquillo
Chanquillo está en la provincia de Casma, en la costa de Áncash. Muy cerca está Sechín, con su museo de sitio, así que puedes combinar ambos en un mismo viaje. Antes de ir, confirma horarios y acceso con el Ministerio de Cultura o con operadores locales.
